La Quiaca - Una vez más La Quiaca se convirtió en el centro de atención de una de las tradiciones más ancestrales que se pueda palpar de la mano de la gente del lugar, que se arraiga a la férrea tarea de mantener viva la inigualable y siempre deslumbrante Fiesta de las Ollas o como se la conoce tradicionalmente “Manka Fiesta” que comenzó el sábado y se extenderá hasta el 25 de octubre. Los predios del ex Ferrocarril Belgrano, volvieron a vestirse con esta instancia particular, remarcado por los designios que nos acerca la cultura andina cada vez que logra ser reflejada para el deleite de propios y extraños, con las vasijas, ollas, utensilios, lanas, cueros, comidas y por sobre todo mucha alegría para conmemorar un nuevo año de lo que ancestralmente también se conoce como la “Feria del Trueque”.
A continuación una de las más bonitas descripciones de la Manca Fiesta extraida de "jujuy en letras"
MANCA FIESTA La Manca Fiesta o Fiesta de la Olla de barro cosido, es un acontecimiento de pura raigambre nativa realizada desde antes de la llegada del español, año tras año en la Ciudad de La Quiaca provincia de Jujuy, iniciándose el tercer Sábado de Octubre hasta el último día del mes, se congregan campesinos que produjeron durante el año productos relacionados a su medio ambiente para intercambiar “trueque” productos que a ellos les hace falta entre los más comunes podemos citar las alfarerías (ollas - virques - tinajas - chalona). La Quiaca es escenario de la famosa "Fiesta de las Ollas". Acontecimiento de pura raigambre nativa, único en el país. Vienen personas del altiplano boliviano, trayendo ollas, tinajas, platos de barro cocido y otros objetos de alfarería primitiva. También llegan habitantes de la Puna jujeña, de Jujuy, con tejidos de lana de llama, barracanes, picotes, chalonas, papas, chuño. Los pobladores de los valles vecinos traen frutas disecadas, semillas, sombreros ovejones y canastos. Durante esta feria se realiza el "trueque" de vasijas por productos agrícolas y artículos de manufactura casera. Abunda la comida regional, música y bailes en típicas carpas. Cruzando el río Toro Ara, desde La Quiaca hacia Yavi, a campo abierto, se dan cita los Puneños el tercer domingo de Octubre para hacer la Manca Fiesta.
Fiesta de la Olla, quiere decir este vocablo híbrido compuesto quichua-castellano. Quizás le llamen así porque las ollas que llevan los alfareros aborígenes, ocupan un lugar destacado en todos los puestos de trueque o venta donde, junto a ellas, pueden encontrarse tejidos de Suripugio, cacharros de barro cocido de Casira, barraganes de Pozuelos y Santa Catalina (que allí llaman barracanes) y fruta fresca de Sococha o Talina.
Llegan Puneños desde los cuatro vientos y llegan también bolivianos de los pueblos próximos a la frontera. Poco es lo que se vende, mucho lo que se trueca. La ganancia es pobre pero la diversión es rica.
La fiesta-Feria dura varios días, tanto como se necesiten para agotar las mercancías y las expectativas. Hay música de quenas y anatas, retumbo de cajas, chisporrotear de charangos. Hay coplas de amor y regateos sin fin en quichua y en español. Hay cantos y bailes; “encuentros” y apresurados romances al mejor estilo Puneño: pocas palabras, mucho juego de manos y hechos concretos al anochecer entre arenas blandas y telares confidentes. Humildes artesanos exhiben sus creencias a la par de orgullosos plateros que sonríen con un ojo en tanto que con el otro vigilan sus filigranas. No faltan los brujos, un poco médicos, pero fundamentalmente yuyeros sabios que con todo lo curan, todo lo adivinan y lo solucionan.
Los canastos sin orden ni concierto exponen mil chucherías, revueltas y ansiosas por mudar de alojamiento. Entre ellos se camina, se come y también se duerme. Los ponchos multicolores llaman los ojos de todos “Mucho poncho, poca plata” protestan los que venden a los que quieren comprar por nada. “Una collita de polleras inquietas elige hombre y le canta una copla; si el escogido acepta, la toma de la mano y ya hay noviazgo en la Manca Fiesta.” En la Manca fiesta la iniciativa amorosa será siempre atributo femenino. Ella dirá con su encanto que esta sola esperando. No hay ofensa en el callado rechazo. La feria toma color y bullicio después de la primera noche. Todos han exhibido lo que tienen y quieren trocar o vender. Octubre es un lindo mes, más allá de Toro Ara, entre La Quiaca y el pueblo Marqués de Yavi. La Puna calma sus vientos para que se escuchen las propuestas copleras de la Manca Fiesta. Fuentes: Diario Pregón, Jujuy en letras y Wayruro Comunicacion Popular.
Hace 100 años nacía, la Escuela Nacional Nº 25 ‘General Belgrano’, tal cual fuera su primera denominación, recién en el año 1969 paso a llamarse, Escuela de Frontera N º 1 “General Manuel Belgrano”. La escuela nació con la expansión de La Quiaca, con grupos de vecinos preocupados por la falta de educación sistematizada para sus hijos que iniciaron las gestiones correspondientes ante sus autoridades solicitando la creación de una escuela. Estos pobladores arraigados en la zona comenzaron a tener una plena participación en el accionar social y educativo, por lo que el 27 de septiembre de 1909 se concretó el pedido clamoroso quedando inaugurada la Escuela Nacional Nº 25 ‘General Belgrano’, tal cual fuera su primera denominación y resultando su primer director Luís Barconty. Esta es la crónica periodista de ayer domingo 27 de septiembre. La escuela de frontera Nº 1 “General Manuel Belgrano” de esta ciudad, festejó orgullosa sus primeros 100 años de vida, la celebración comenzó en la noche del sábado con una serenata en el establecimiento con la participación de conjuntos folclóricos locales, culminando con el acto central en el patio de la escuela (domingo al mediodía), evento protocolar presidido por la ministra de Educación de la provincia, María Eugenia Bernal, el secretario de Planeamiento Educativo, Juan Armella, el diputado provincial José Antonio Melé y el jefe comunal de La Quiaca, Daniel Suárez y la directora de la escuela Berta Haidée Tintilay. Las autoridades estuvieron acompañadas además, por el jefe del Escuadrón 21 de Gendarmería Nacional, comandante principal Osvaldo León, la cónsul argentina en Villazón (Bolivia) Reina Sotillo, cuerpo de ex y actuales docentes y alumnos y egresados del establecimiento.
Luego del ingreso de las banderas de ceremonias y de la entonación del Himno se hizo un minuto de silencio, evocando a quienes pasaron por la escuela. El acto protocolar continuó con la entrega de banderas de ceremonias por parte de las familias Barconty Vargas y Giménez Vidovic, como así también la entrega de una mástil y su correspondiente talid, por parte del diputado provincial José Antonio Melé, momento que resultó oportuno para que la ministra de Educación María Eugenia Bernal, haga entrega de una placa alusiva a la fecha en nombre del Gobernador de Jujuy Walter Barrionuevo. Acto seguido comenzaron los discursos, siendo la primera oradora la ex alumna y actual docente Lilian Margot Ovando: “la escuela siempre fue y será la misma, nuestro segundo hogar donde no solo aprendimos a leer y a escribir y a calcular, sino principalmente a educarnos para la vida. En este día tan importante en el que mi escuela cumple sus primeros 100 años solo tengo palabras de agradecimiento”, sostuvo la maestra. La directora del establecimiento, Berta Haydée Tintilay, se refirió al rol de la escuela centenaria hacia la comunidad: “hoy es un día especial porque hace 100 años llegaba la herramienta fundamental que convertiría miles de sueños en realidades, esta fue una de las primeras casas de estudios de la región, que naciera como Escuela Nacional Nº 25 (hoy Escuela de Frontera), junto al primer director Luís Barconty y dos docentes comenzaron a desandar el largo camino del saber” indicó. A su turno el diputado José Melé, señaló “esta escuela tiene la doble misión de abrir el conocimiento brindándole la posibilidad a todos los niños a recibir una educación fuerte y de valores acentuados y por otro lado debe tener un concepto muy fuerte de argentinidad de la patria grande y de la patria chica”. Con el retiro de las banderas de ceremonias la ministra Bernal encabezó el tradicional cantó del feliz cumpleaños a la escuela, dando lugar luego a los números artísticos y la entrega de presentes y reconocimientos a ex docentes, ex alumnos y familiares de los directivos de los primeros años de la escuela, como la plaqueta entregada al ex director Iver Gallardo, quien actualmente reside en la localidad puntana de Villa Mercedes y viajara desde la provincia de San Luís especialmente para la ocasión y un recuerdo para los familiares de Luís Barconty (ya desaparecido) y que fuera quien a comienzos del siglo XX donara el terreno donde actualmente funciona la Escuela de Frontera “General Manuel Belgrano”. De mismo modo, reconocieron la labor de la locutora de LRA 16 Radio Nacional La Quiaca, Silvia Gutiérrez de Camacho, por su desinteresada predisposición al servicio de este evento, ya que desde su programa radial logró concretar varias campañas en beneficio de la escuela centenaria. Después de esta actividad los docentes de la escuela bailaron “El Pericón” y los niñitos del establecimiento deleitaron a los presentes con canto y danza al son de zampoñas, anatas y guitarras, cuerpo de danza y música autóctona.
Esta escuela es la más antigua de la ciudad: data de la época en que La Quiaca era un pueblo recién fundado y sus habitantes tenían fuertes deseos de progreso. La escuela también fue testigo del momento en que el tren llegó a La Quiaca y de la época que comenzó a partir de entonces. Se registró un considerable aumento de población, ya que llegaron gran cantidad de migrantes en busca de mejores horizontes de trabajo y de vida. Nuestra escuela ayer y hoy. En los primeros tiempos del pueblo, los vecinos más destacados de La Quiaca gestionaron la instalación de una escuela para la educación de sus hijos. El anhelo de la comunidad se concretó con la creación de la Escuela Nacional N° 25, Manuel Belgrano, establecida a partir de la sanción de la Ley 1420, que estableció la obligación del Estado nacional de garantizar la educación primaria laica, gratuita y obligatoria para par todos los habitantes del país. La Escuela Nacional N° 25 comenzó a funcionar el 27 de septiembre de 1909. Su primer director fue Luis Jerónimo Barconty, y por entonces había tres maestras de grado y 75 niños inscriptos.
Sin embargo, la escuela abrió sus puertas cuando aun no contaba con un edificio propio. Durante varios años, el establecimiento educativo funcionó en distintas casas de familia. En el año 1968 la Escuela Nacional N° 25 pasó a llamarse Escuela de Frontera N° 1 "General Belgrano", de acuerdo con lo establecido por la Ley 1.759.En marzo de 1972, por Ley 19.524, pasó a tener modalidad de Jornada Completa. Un año después comenzó a funcionar el servicio de comedor escolar.
Cuando se da una mirada a la historia, esta, está llena de sorpresas, algunas reflejan el dolor de los pueblos, sus desencantos, sus desiluciones, pero están las otras, las que te llenan de emoción. En estos días se cumplirán 30 años de que Maria Alejandra Silva representante quiaqueña fuera elegida Reina Provincial de los Estudiantes jujeños, uno de los acontecimientos mas trascendentes que tiene la Provincia de Jujuy. A continuación la crónica realizada por el corresponsal del diario Pregón aquella noche del 29 de Septiembre de 1979. La Quiaca (C) Al tomar conocimiento que arribaría la Reina Provincial de los Estudiantes, Maria Alejandra Silva, que representó a la Escuela Normal Mixta Superior “Gendarmería Nacional”, el pueblo entero se dió cita a lo largo de la avenida España, más de 200 vehículos con niños, jóvenes y hasta hombres y mujeres de edad avanzada, llenaban las calzadas y al decir de los mas viejos, “fue un espectáculo jamás visto en esta ciudad, mucha menos gente hubo en la celebración de la obtención del titulo de Campeones Mundiales de Fútbol en el año 1978. Recibimos a una joven hecha Reina Provincial de los Estudiantes, orgullo para la ciudad fronteriza de La Quiaca”, fue uno de los testimonios recogidos por Pregón en este fantástico recibimiento efectuado espontáneamente a la flamante Reina de los Estudiantes. En la Avenida Sarmiento la gente agolpada en ambas veredas nos presento la imagen que luego se repetiría cuando la Reina paseo por la avenida luciendo sus atuendos de Soberana en la carroza, que durante la Fiesta Nacional de los estudiantes paseara su grácil figura por la Avenida Córdoba, en la ciudad Capital. Los Carroceros ofrecieron el día sábado, en un desfile con su Reina, Maria Alejandra Silva, a la consideración del público quiaqueño la Carroza y el trofeo obtenido en Jujuy. Nota: Reina Nacional de los Estudiantes año 1979 fue elegida Daniela Cardone de brillante carrera como modelo y conductora de televisión y que en la actualidad trabaja en España.
De tanto en tanto algunos aniversarios suelen ser pretextos para rescatar del pasado fotografías, anecdotas, historias y palabras que cobran fugaz actualidad asomando en cualquier medio que lo publica. Hace pocos días atrás, el 8 de Agosto, el Hospital de La Quiaca “Doctor Jorge Uro” cumplió 49 años de vida institucional, al servicio de la comunidad y por tal motivo se realizó una ceremonia protocolar, de la que participaron funcionarios provinciales, municipales, directivos y personal del nosocomio, en el acceso al Hospital. En el año 1935 se establecía en La Quiaca el Dr. Jorge Uro oriundo de Humahuaca. El había egresado como medico de la universidad de Buenos Aires con medalla de oro por su promedio.En nuestra ciudad dejo profundas huellas por su espíritu caritativo y su sensibilidad por el dolor ajeno. Vivió para socorrer al prójimo, sin miramientos de clase sociales, y sin reparar en la nacionalidad de los enfermos. Brindo un alto ejemplo de austeridad y de entrega profesional.
Hondo pesar causo en el medio, y especialmente en las clases populares, el fallecimiento del Dr. Jorge Uro, quien fuera director del Centro de Salud, Centro Maternal, Medico del Ferrocarril General Belgrano, Medico de Sanidad Escolar, etc. En otro orden se desempeño como Presidente del Club Sportivo Libertad, por varios años y fue director del Conjunto Folclórico “El Fogón Criollo”. Murió rodeado de cariño de los vecinos de los pueblos de La Quiaca y Villazón. Nunca tubo casa propia. Su deceso se produjo el 15 de marzo de 1958 .
Fotografia del Dr. Jorge Uro y del acto aniversario del Hospital.
Sin lugar a dudas la presencia de la selección argentina de fútbol en La Quiaca fue uno de los acontecimientos mas importantes de finales de siglo xx. Fueron 21 días de alegría desbordante para mas de quince mil personas y mas aun a los que llevamos el fútbol en el alma, claro que no todo fue color de rosa, cuando ya estaba finalizando la aclimatación de la selección apareció en una visita fugaz el por entonces Presidente Carlos Menen, provocando el repudio de centenares de vecinos que con bombos y gritos hicieron que Menen levantara vuelo lo mas rápido posible. Aquí un pequeño pantallazo de esos imborrables momentos a 12 años de aquella histórica visita. "Todo nació en una invitación del intendente de La Quiaca, Miguel Angel Tito, quien ofreció alojamiento en el hotel de Turismo, un centro de alto rendimiento en la altura y el apoyo logístico de la Dirección Provincial de Deportes". Además, el seleccionado contó con la asistencia del hospital a cargo del doctor Carlos Cisneros, que asistió con un quirófano completo, dos cirujanos, anestesista, servicio radiológico, cinco ambulancias (una de ellas con unidad coronaria) y dos salas de primeros auxilios durante las 24 horas. Todo salio tal como se esperaba, no podía ser de otra manera. El arribo de la selección nacional de fútbol rompió la tranquilidad de una ciudad que no quiso faltar a la cita. Ayer, más de cinco mil personas de esta ciudad fronteriza y de otras localidades vecinas estuvieron presentes en el aeropuerto “Dr. Guillermo Eugenio Snopek” para presenciar la llegada de los dirigidos por Daniel Passarella que estarán durante 22 días en un periodo de adaptación a la altura previo al partido que el próximo 2 de abril sostendrán con su similar de Bolivia por las eliminatorias al Mundial de Francia 98 en el difícil estadio “Hernado Siles” de La Paz. Desde temprano comenzaron a sonar algunas bombas de estruendo que, asemejándose a las campanas de las iglesias llamaban a los fieles para la imperdible reunión. Fue así que centenares de fieles futboleros, algunos caminando y otros por diferentes medios recorrieron los casi ocho kilómetros que separan el aeropuerto de la ciudad para no perderse tal acontecimiento, como lo es donde quiera que vaya la selección argentina. Exactamente a las 12,00 del día de ayer, el avión de la Fuerza Aérea Argentina que trajo a la selección procedente de Buenos Aires toco suelo quiaqueño para romper el rutinario martes a 3.500 metros de altura sobre el nivel del mar. Vivir en la altura, Nunca es fácil llegar a los extremos. Y aquí estamos, en uno de los confines de la Argentina, detrás de un seleccionado que llegó ayer para quebrar la monotonía de todo un pueblo. Seguramente, el año próximo el seleccionado va a desfilar por los fulgores de París o de cualquiera de las otras sedes del Mundial de Francia, pero esta escala en la puna jujeña quedará como una de las más exóticas en las eliminatorias. El cartel de bienvenida a la entrada de La Quiaca indica que la separan 5121 kilómetros de Ushuaia, el punto opuesto que cierra a la Argentina con el Sur. Llegar a La Quiaca demanda alrededor de diez horas, poco menos que un viaje directo a Madrid. Esto, claro, si uno es un simple mortal, que no tiene el privilegio del seleccionado, que arribó al mediodía en un chárter especial. Hasta aquí, no hay vuelo de líneas comerciales, entonces los 290 kilómetros que hay desde la capital, San Salvador de Jujuy, se deben transitar por tierra. Un trayecto suficiente para comprobar lo árido y agreste del terreno. Si bien se gana camino en la ruta, los cardones (cactus) surgen derechitos como faros; más adelante, aparecerán algunos cabritos, llamas y ovejas que traen a la mente la clonación, la palabra de moda por estos días. Este es el único vestigio de vida que se advierte en forma silvestre. La cinta asfáltica desaparece en una bifurcación del camino y de allí hacia adelante se abren 130 kilómetros de ripio, que transforman a la combi alquilada en una especie de mezcladora de canto rodado. A la vera, de repente, se levantan tres caseríos auténticamente fantasmas, que se identifican con los nombres de Tres Cruces, Abra Pampa y La Intermedia. Esos rasgos duros De entrada, La Quiaca se muestra con sus rituales religiosos callejeros, que congregan a un grupo de feligreses reunidos en la oración y en torno de velas. La ciudad deja ver su cara con toda la crudeza; los recursos mínimos y los rasgos duros y sufridos de algunos de sus 15.000 habitantes. La Quiaca es ciudad fronteriza con Bolivia; un puente y las oficinas de la aduana y migraciones la unen con Villazón, del lado boliviano. Este es un pasaje incesante de gente, con toda la diversidad de vestimenta del altiplano. De todas formas, muchos quiaqueños no ven con buenos ojos este constante intercambio, ya que muchos hermanos bolivianos cruzan la frontera con el objetivo de instalarse en esta ciudad. La aventura de sobrevivir ya es lo suficientemente complicada como para permitir que otros vengan a ganarse la vida.
14 de marzo 1997 -Herrera, como jujeño, ¿qué te produjo volver a tus pagos?-Fue una emoción inmensa, sobre todo cuando llegamos a la Quiaca y vi a toda esa gente que nos recibía. Es algo casi inédito para esta ciudad, que vive muy marginada. Yo no venía a La Quiaca desde 1989 o `90. Veo que las cosas no cambiaron nada, salvo la construcción de este magnífico complejo en el que nos entrenamos. Sabía que aquí el proceso es nulo porque son muchas las contras. Dios está en todos lados, pero el mostrador de atención lo tiene en otra parte. Sábado 15 de marzo de 1997 LA QUIACA, Jujuy.- Muchos dejan sus trabajos, otros cierran sus comercios _los pocos que quedan_, varias mujeres van con sus guaguas (hijos) en brazos y algunas aulas de la escuela primera quedan despobladas de alumnos. La presencia del seleccionado argentino cambió los hábitos de un pueblo silencioso y de vida sencilla y ajustada. A la mañana o la tarde, la escenografía de las prácticas del seleccionado ya tiene incorporada la presencia de entre 200 y 300 personas, que paradas sobre un terraplén del Centro de Alto Rendimiento no quieren dejar pasar esta oportunidad histórica de ver en "medida real" a los ídolos que hasta el martes último sólo tenían la dimensión de una pantalla de televisión. Ana Marcos, maestra especial de todos los grados de la escuela Domitila Cholele, no tiene problemas en embarrarse los zapatos; ella cree que también está haciendo docencia al complacer el pedido de "sus chicos" de interrumpir las clases por una hora. Alumnos de 1o., 2o., 3er. y 7o. grado, identificados con sus guardapolvos blancos, disfrutan de su gran recreo al grito de "Argentina, Argentina...! La "señorita" Marcos también deja ver su corazoncito futbolístico: "Me gustaría saludar a Nacho González porque soy de Racing". Las chicas esfuerzan lo más que pueden sus cuerdas vocales por Sorin, en quien ven a un "divino" antes que a un eficiente marcador de punta. En la "tribuna quiaqueña" se ven más bicicletas que cámaras fotográficas; la movilidad es esencial y a muy pocos les sobra dinero para acceder a todo lo que no sea una necesidad básica. Los bolivianos, presentes. También algunos bolivianos de la vecina y fronteriza ciudad de Villazón caminan las seis cuadras para ver a los rivales del 2 de abril. Como puede apreciarse, la concurrencia es muy heterogénea. Mabel y Laura son dos treintañeras que no identifican a ningún jugador; ellas quedaron ancladas en el pasado; "Ahí está Gallego, ése ves, el gordito que está cerca de Passarella", le avisa una a la otra para luego aclarar que sus conocimientos futbolísticos se remontan al Mundial `78. En La Quiaca están enfrentados el intendente menemista Miguel Ángel Tito, que gastó cerca de 300.000 dólares en las reformas para recibir al seleccionado, y el padre Jesús Olmedo, que cuestionó esa erogación en vez de destinarla a las múltiples carencias que asolan por aquí. La gente que está paradita en el terraplén no se queja, ya sea por sumisión, resignación o aceptación. "Acaso los quiaqueños no tenemos derecho a tener un complejo como éste?", fue la expresión más encendida que se escuchó. El provecho social del fútbol vuelve a encender el debate en un confín argentino.Domingo 16 de marzo de 1997 En Villazón En la primera tarde libre desde que el martes último llegaron a esta ciudad, algunos futbolistas del seleccionado cortaron ayer la rutina de las practicas y el descanso y los juegos de salón en el hotel. La otra novedad fue que en esa primera salida al "mundo exterior", Julio Cruz, Nelson Vivas, Marcelo Delgado y Hugo Morales recibieron el afecto de decenas de chicos y adultos bolivianos en la fronteriza ciudad de Villazón. Les pidieron muchísimos autógrafos y fotos; despertaron la misma adhesión que si hubieran recorrido cualquier pueblito argentino. Cruzar la frontera Estando en La Quiaca, cruzar a territorio boliviano no demanda mucho viaje. Sólo nueve cuadras separan la frontera con el Hotel de Turismo, el búnker argentino. Alrededor de las 16.30, los cuatro jugadores, acompañados por el medico Luís Seveso, el kinesiólogo Ángel Castro y el coordinador de prensa Eduardo Bongiovanni, salieron en dos automóviles de la municipalidad de La Quiaca. Al cruzar el puente limítrofe, los jugadores se sorprendieron al ver a las cholas (mujeres) lavando en el río. Entrando por la avenida República Argentina -es la arteria principal de Villazón-, el recorrido en automóvil fue por la iglesia, la Alcaidía y la Casa de Gobierno. Jueves 27 de marzo de 1997 LA QUIACA, Jujuy.- Hasta ahora, la presencia del seleccionado argentino había despertado cariño y admiración en el pueblo quiaqueño; ayer, por primera vez, fue el turno de la idolatría, desatada por la llegada de Ariel Arnaldo Ortega, el jugador más caro del fútbol argentino, el jujeño más caro al sentimiento de su provincia. Su tierra natal es Libertador General San Martín (departamento de Ledesma), pero aquí lo adoran como un patrimonio provincial. Para que quienes no lo hayan visto tengan una idea de lo ocurrido, el arribo del Burrito despertó la pasión que sólo podrían generar Maradona, Caniggia o Batistuta. Ortega también integra esa exclusiva galería de los ídolos. Era el más esperado por la gente como estrella que es, y el destino quiso que fuera el último en incorporarse al plantel de 26 jugadores del seleccionado. Ortega atrajo a todos por igual: niños, adolescentes con la camiseta de River, mujeres con pancartas (Orteguita te reamo, Any y Nancy), adultos y hasta algunas abuelas que se acercaron con sus paraguas que atajaban la ofensiva del sol. Ya sea en autos, bicicletas o en el camión sin cargo que puso la municipalidad local, alrededor de 500 personas salieron a la ruta para hacer los cinco kilómetros hasta el aeródromo Guillermo Snopek. Euforia incontenible A las 16.15, el Turbo Comander a hélice de cuatro plazas aterrizó con el personaje del día. El Carnavalito de la banda de música de la municipalidad quedó tapado por la gritería y los alaridos de la gente. Treinta efectivos de la Gendarmería Nacional y de la policía Federal y de la Provincia no pudieron contener el paso arrollador de quienes avanzaban hacia la pista con una cámara fotográfica, un cuaderno y una lapicera o una mano en señal de saludo como puntas de lanza. El cordón policial fue desbordado tres veces, hasta que la multitud quedó rodeando el avión a unos pocos metros de distancia. Desde el "estribo" del avión, enfundado en su camisa beige con el dibujo de Bugs Bunny en la espalda, Ortega se topó con un enjambre de micrófonos y grabadores: "Estoy doblemente emocionado; por este recibimiento y por volver a mi provincia. Nunca me hubiera imaginado todo esto, hay que vivirlo en carne propio para tomar conciencia. No me acuerdo cuándo, pero de chico estuve una vez en La Quiaca. Hace un día que estoy viajando, pero esta bienvenida es más importante que mi cansancio. En Valencia también me quieren mucho, pero esta es mi tierra y lo vivo con el corazón. Le agradezco a toda esta gente y espero que en estos lugares tan alejados del país se hagan cosas para que se pueda vivir mejor". Domingo 30 de marzo de 1997 LA QUIACA, Jujuy.- Con los ingresos de Ariel Ortega y Sebastián Verón para el equipo titular en el segundo tiempo, el seleccionado argentino realizó ayer la última práctica de fútbol de 11 contra 11, cuando faltan tres días para que se enfrente con Bolivia, en La Paz, por las eliminatorias. Con la actividad de ayer, el seleccionado cerró el trabajo más exigente de su preparación en la puna jujeña. Hoy se entrenará en un solo turno para ajustar algunos movimientos tácticos. La tarea de mañana también será liviana, mientras pasado mañana, alrededor de las 10, la delegación viajará a La Paz en un vuelo charter que saldrá de aquí y hará una escala técnica en Tarija. Por la tarde se hará el reconocimiento del estadio Hernando Siles. Fuente: Pregón, Tribuno, Clarín, Nación, www. miguelangeltito.com
Jules Huret había llegado a la Argentina en una comitiva europea invitada a los festejos del Centenario de 1910, curioso e inquieto no se quedo en la Capital Federal , sino que se subió a un tren de lujo y recorrió gran parte del país. En estos meses se cumplen 100 años de la visita a La Quiaca de una celebridad de comienzos del siglo XX como fue el viajante periodista y escritor francés, Jules Huret. Este cronista era un especialista en relatos de viajes, en su tiempo de permanencia por estas tierras escribió 3 libros sobre la Argentina. Es importante resaltar que Huret describió a La Quiaca cuando la ciudad daba sus primeros pasos. Aún se escuchaba las repercusiones de la llegada del primer tren, el 30 de diciembre de 1907. Es de imaginarse la alegría y la emoción de los primeros pobladores presénciales de ese histórico acontecimiento, cuando vieron aparecer la locomotora que arrastraba el convoy, la que llevaba el nombre “Coronel J. Martínez” y estaba engalanada con banderas de Argentina y Bolivia. Esta narración es antes que se constituyera la primera Comisión Municipal que fue en el año 1914, es antes de la construcción de la Iglesia, antes de que apareciera el Banco de la Nación, Aduana Nacional, el viejo Correo de la calle La Madrid, Gendarmería Nacional, es antes… de casi todo. Si ni Villazon existía oficialmente, esta ciudad fue fundada el 20 de mayo de 1910. En su acta de fundación figura que esta zona era conocida como La Quiaca boliviana. Jules Huret dice textualmente con respecto a La Quiaca.
El periodista Jules Huret en Humahuaca en viaje a La Quiaca “Estamos en plena” “puna” jujeña. Reciben este nombre las altas mesetas de las regiones montañosas, aunque también se llama así al mal de las alturas. Llegamos a la estación Puesto del Marques, donde se ven dos edificaciones: una iglesia y una escuela con techos de paja. Un pozo de tosco brocal, un horno, pocas casuchas de barro y, en torno, la llanura desnuda y gris prolongándose hasta el horizonte lejano.“Es mediodía. Los muchachos que abandonan la escuela, acuden descalzos y presurosos al encuentro del tren. Apenas vestidos con ropa andrajosa tienen facciones de pómulos acusados y el cabello renegrido y crinoso, pero muestran una expresión dulce, respetuosa y simpática.“En medio de una meseta pedregosa, sin una brizna de hierba, aparece al fin La Quiaca , postrera estación del ferrocarril argentino y ultima etapa de la civilización. Después de haber remontado alturas aproximadas de 4.000 metros , descendimos nuevamente y nos hallamos ahora a 3.434. No siento las molestias de la altura.“- Tenga cuidado con la puna – me dicen-. En estas alturas hay que hacer el menor ejercicio posible.
Gran Hotel 25 de Mayo. Decada de 1920 "La Quiaca" “- La población esta compuesta por las barracas del ferrocarril, una treintena de casas bajas, de tierra gris, y un hotel que se llama pomposamente Gran Hotel 25 de Mayo”. Eso es todo. A lo lejos, del lado boliviano, se dividen las estribaciones de los andes en suave pendiente.“Como toda la gente del lugar, vamos al almacén. El dueño es un alemán colorado que vende licores, comestibles, quincalla y algunas telas. Cuando supo que éramos franceses, dio cuerda a su fonógrafo y toco en nuestro honor la Marsellesa.“Aquí no se habla ya de bueyes, de trigo, de azúcar, como en Buenos Aires y Tucumán. Estamos en un país distinto: se habla solo de minas de oro, plata, estaño y antimonio. Los conductores de mulas cuentan historias de los descubrimientos. Y el paisaje desolado se estremece de ilusiones. Visitamos el mercado. Una vendedora esta sentada en el suelo, apoyada a las tapias de una casucha. Enfrente hay dos vendedoras. Una vende cerveza de maíz, llamada “Chicha”; la otra, una especie de sopa que se empeña en hacernos probar; la tercera vende utensilios de tosca alfarería y panecillos. Rodeando a las vendedoras, se ven otras mestizas sentadas como ellas a la oriental y llevando sus hijos a las espaldas, sostenidos en sus chales de lana multicolor que anudan por delante. Como las indias de Tres Cruces, su cabello lacio y renegrido aparece separado en dos crenchas. Llevan faldas muy amplias, cuatro o cinco, las unas encima de las otras, como las mujeres wendas del spreewald, y protegen sus pies con toscas suelas de cuero sostenidas por correas. Desaliñadas y sucias, tocadas con un fieltro flexible, cuando marchan lo hacen con un balanceo lento y gracioso. Todas las mujeres fuman.“Tan cerca como estamos de Bolivia, deseamos tan siquiera pisar su territorio. Un carruaje que salta sobre los guijarros del camino nos conduce en menos de un cuarto de hora al otro lado de la frontera argentina, señalada por un enorme mojón de piedra en medio de las rocas. Todo es desolación y soledad, silencio imponente y la inmovilidad de la piedra sin vida. Todo produce una sensación angustiosa, hasta las formas monstruosas de las moles graníticas. Las riquezas ocultas que ellas parecen defender no son para nosotros. Tal vez algún día nuestros hijos vean esta misma meseta transformada por la explotación minera, estremecida por el estruendo de las pulverizaciones.“Al regreso, encontramos en el camino un almacén boliviano, pobre cabaña de tierra, sin ventanas, donde apenas venden algo mas que hierbas medicinales. La hay surtidas, para curar enfermedades diversas; y hojas de coca que los indígenas consumen en enorme cantidad para calmar la sed y tonificar el corazón. Los bolivianos la mastican continuamente.“Volvemos a la estación. Nuestro tren había traído un coche y un piano de Paris, consignados a un tal Arce, boliviano enriquecido en el comercio de bueyes, que habita a ciento cincuenta kilómetros de aquí, en Tarija. Necesita, por lo visto, una calesa para deslumbrar a los mineros y un piano para deleitar su espíritu en aquel aislamiento. ¿ Como transportaran estos enormes cajones, a tal distancia, por el país montañoso, sin caminos?. Muy sencillamente. Ya hay reunidos cuarenta indios que llevaran los bultos a pulso, por grupos de diez que irán relevándose”.
Villazón (Bolivia) Av. Rep. Argentina Año 1912 “A lo lejos, diviso una manada de llamas arreadas por dos jinetes. Cuando se acercan, advierto que uno es alemán, y me cuenta que posee una mina de bismuto y otra de oro, a cinco jornadas de allí. El alemán quiere vender sus minas porque el clima no le conviene. Y a mi tampoco. Un círculo de hierro tortura mi cabeza. Siento cansancio y el deseo de cerrar lo ojos. El suelo amarillea como el oro que esconde en su entraña, y en cielo aparecen ya los fulgores del crepúsculo”. No debe perderse de vista en ningún momento que las cosas, los hechos y los acontecimientos están juzgados con el criterio de entonces. Quizá algunos juicios hagan sonreír al lector argentino de ahora. Quizá también algunas expresiones parezcan desacertadas o irritantes. Pero eso ocurre siempre al que soporta desde adentro el juicio de la gente de afuera. De cualquier modo, Huret dice siempre las cosas con honestidad, auque alguna vez no acierte o su información no haya sido bien recogida. Y su relato esta salpicado de agudezas y aciertos que compensan en todo momento las pequeñas fallas de apreciación que, por otra parte, son disculpables en todo cronista. Huret Jules: La Argentina. De Buenos Aires al Gran Chaco.
Fueron inhumados los restos del ex Intendente de La Quiaca Carlos Alberto Cavanna, aproximadamente a las 11.30, en el cementerio Nuestra señora del Rosario fueron inhumado los restos del Ex Intendente de la Quiaca, Carlos Alberto Cavanna, el cortejo fúnebre partió desde el concejo Deliberante hacia la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo socorro en donde el Padre Carlos Halcón oficio la misa de cuerpo presente, posteriormente el féretro fue trasladado hacia el cementerio local, acompañando a la familia una caravana de vehículos, la banda de música municipal, familiares directos ,amigos, personalidades de diferentes corrientes políticas y autoridades militares, Carlos Cavanna tenia 64años, fue concejal durante ocho años, luego intendente municipal durante seis años, padre de cuatro hijos, tres varones y una mujer, oriundo de la provincia la Provincia de Tucumán, se afinco en La Quiaca en la década del 60, ejerciendo múltiples cargos como el de profesor de Contabilidad, tesorero de la escuela Normal Gendarmería Nacional, entre otros, también acompañaron en este difícil momento a la Familia Cavanna presentes del gobierno de la Provincia de Jujuy .
Paisajes de otros tiempos, situaciones urbanas, construcciones del ferrocarril, carruajes, hombres y mujeres dan una perspectiva del origen de una construcción, la de la ciudad de La Quiaca.
Hora Argentina
Siempre Te Ven Mis Ojos
Siempre te ven mis ojos ¡Oh Quiaca de mis sueños! colgada en lo infinito de un ocaso de grana, te veo ciudad mía hamacada en el viento viajero incansable de remotos ensueños.
Ninguna tan cuajada de estrellas rutilantes que en sus guiños parece decir: no me abandones porque ignoran acaso su destino transparente. Tal el hombre, ausencias y distancias y vivir un instante.
Te amo ciudad mía silenciosa y profundaimagen fiel de la aurora impacientede infancia que anunciaba la hechicera presencia de la embriaguez del alma en el amor fecunda
Tus calles tierra mía, con perfume invisible atesoran avaras, recuerdos de todo cuanto amé soledosas a veces, ingrávidas de pasos, otras con nocturnales de quenas serenateras
La vida en inevitable y tenaz mutación, me alejo de tus lares ciudad de mis amores. Quizás regrese un día, dolida si, más no vencida a brindarte el venero de mi postrer canción. Por Irma Cabana de Sanz
La Escuela de Frontera Nº 1. Festejó su Centenario
A la ciudad de La Quiaca se la puede dividir en dos sectores urbanos para su aprovechamiento turístico, tomando como referencia las vías del Ferrocarril, el Sector Oeste, entre las avenidas España y avenida Sarmiento y el sector Este, entre la avenida Lamadrid y la Calle Güemes. Circuito Zona Oeste de La Quiaca - Provincia de Jujuy La Plaza 11 de Septiembre: hoy conocida como Centenario, ubicada en Avenida Sarmiento. Plaza Central de la Quiaca, en donde se localiza una fuente de piedra granito, donación de la colectividad Española en La Quiaca. La Iglesia del Perpetuo Socorro: Ubicada sobre calle Independencia esquina Avenida San Martín, cuya piedra fundamental fue colocada el 3 de junio de 1917 y el 20 de junio de 1931 por el padre franciscano Fray Francisco Francecci, en un acto en el que bendijo la Iglesia Parroquial. Se destaca su arquitectura en piedra canteada. El Ferrocarril: Predio con edificios destinados en su momento a estación, galpones y playa de descarga, con las construcciones características de la arquitectura ferroviaria inglesa, (galería en desborde, cubiertas de chapa o tejas a dos aguas y columnas montantes de madera). El primer tren llegó a La Quiaca el 30 de diciembre de 1907, y el 20 de septiembre de 1915, al clarear el día, 21 bombas de estruendo anunciaban a los pueblos de La Quiaca y Villazón (Bolivia), que en esa circunstancia se daban las primeras palabras para la continuación del ferrocarril Internacional. En diciembre de 1993 arribó el último tren de pasajeros y en julio de 1994 llegó el último tren carguero, cerrándose definitivamente el servicio de ferrocarril. Oficinas de Cultura: Sobre Avenida Sarmiento, inaugurada en el mes de enero del año 1999. Oficinas en donde funcionan las gerencias de Cultura y Desarrollo Social. En sus mampuestos, que dan hacia la avenida Sarmiento, se pueden apreciar murales realizados por los artistas plásticos quiaqueños Profesor Roberto Paco y Profesor Jacinto Laureano. El Consejo Deliberante: Remodelación inaugurada el 3 de abril del 2000, en cuya cara de mampuesto que da a la Avda. Sarmiento se encuentran dos murales realizados por los artistas plásticos quiaqueños Profesor Roberto Paco y Profesor Jacinto Laureano. Pasarela Peatonal: Destinada en su momento a facilitar la transitabilidad de los pobladores entre las dos zonas urbanas divididas por las vías del ferrocarril. En la actualidad es posible aprovechar esta pasarela como mirador y apreciar la zona urbana en su totalidad, disfrutando de los cordones montañosos que rodean la misma.Volviendo desde la pasarela hacia la Avda. Sarmiento y por ésta al norte hasta llegar a la calle Sánchez de Bustamante, se puede divisar el: Edificio de Gendarmería Nacional: Perteneciente al Escuadrón 21 “La Quiaca”, establecido el 9 de diciembre de 1945, en instalaciones que pertenecían a una Unidad del Ejército Argentino. Es destacable la arquitectura en piedra canteada y el escudo tallado en piedra. Circuito Zona Este de La Quiaca - Provincia de Jujuy Banco de La Nacion Argentina: Sucursal inaugurada en el año 1923, sede en la que fuera alojado el 15 de febrero de 1925 el “Toro Salvaje de las Pampas”, Luis Ángel Firpo, a su regreso de Norteamérica, luego de su encuentro con el “Matador de Manassa”, Jack Demsey, por el campeonato mundial de box. Mercado Central: Con su arquitectura característica y detalles de su frontis, en donde es posible vivir la llegada durante la semana de los pobladores rurales con sus cargas en burro y también disfrutar de las comidas tradicionales y bebidas típicas del altiplano, así como la venta de carnes y productos de la región. Museo Etnográfico MUSOJÑIAN: Instituto Antropológico de Ciencia, Investigación y Tecnología. Museo de Ciencias Naturales, Paleontología y Etnobotánica. Ubicado en la prolongación de la avenida Sarmiento al 60, en donde se pueden apreciar importantes piezas cerámicas y líticas de las culturas que habitaron este territorio en siglos pasados.